sábado, 12 de noviembre de 2011

Promesas


Mirarse al espejo una vez más… todo debe ser creíble frente a él, no debe sospechar ni por un instante.

Ella intercambiaría su vida por la de él sin pensárselo en un segundo, no importa cuanto tuviese que pagar, ella de igual forma lo haría.

Él lo dejo todo por ella, olvido hasta su propio nombre, no importaba nada, él era su otra parte, ambos lo sabían y eran tan libres como dos versos tachados en el olvido de un papel.

Le dolía el alma, se desangraba y no podía dejárselo saber, ya la decisión estaba tomada, no iba a permitirse volver ni a pensarle, era la mejor solución, renunciar a él cada noche.

Sus manos le traicionaban, su voz se desbocaba y la desesperación no encontraba limites a su lado, era necesario verle en los regazos de otra, así intentara convencerla de lo contrario.

No se permitiría caer de nuevo, por más que se partiera en dos al pensarle, ella no se daría el lujo de dejarle solo, no quería que sufriera a su lado, él debía encontrar la felicidad en un lugar donde realmente pudieran ofrecérsela.

Ella se fue, le dejo y no había marcha atrás, nunca los ataron promesas y eso le aliviaba un poco el corazón, no podía culparle, había demasiado purpura a su alrededor.

Quería que la recordase con su melena frondosa y despeinada, no con un miserable pañuelo atado a su cabeza para disimular el daño causado por la radiación, en donde no quedaba rastros de su pasado y su futuro optaba por ofrecerle solo un par de meses. Ella prefirió huir…

4 comentarios:

  1. ¿y no le pregunto qué queria él?

    Besos

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  2. Candela - Mi Señorita, creo que hay decisiones que se toman sin preguntarle a nadie más y eso fue lo que ella hizo, besos!!!

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  3. Que gran blog! es muy lindo todo lo que pones en él! te deseo lo mejor, buena vida!

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